A veces, al ver que crecen tan rápido, olvidamos que por dentro siguen siendo bebés. Dany es solo un cachorro: inocente, vulnerable y con toda la vida por delante. Aunque está empezando a tolerar la comida y sus deposiciones mejoran, el proceso es lento y nuestro ánimo empieza a flaquear.
Deseamos con todo el corazón que todos nuestros peques encuentren familia, pero nos duele especialmente que un cachorro pase sus primeros meses entre paredes de hospital o el refugio. Merecen que esta etapa sea solo un recuerdo breve y que su verdadera vida empiece ya.
Como sabéis, en el refugio nunca escatimamos en salud, pero los gastos de este ingreso van a ser altos. Aún no sabemos la factura final, pero ya estamos haciendo malabares para cubrirlo., cualquier pequeña ayuda nos permite seguir haciendo «peripecias» para que Dany y los demás sigan adelante.





