Published On: 29/12/2025
Son muchos los años que Cuencanimal llevamos desarrollando nuestra labor, miramos hacia atrás y no nos creemos la cantidad de vidas que han pasado por nuestras manos y hemos logrado mejorar… también muchísimos momentos durísimos, cara a cara con la  pura crueldad, el sadismo y la barbaridad.
Nos enorgullecen nuestros valores, CADA VIDA IMPORTA es algo que defendemos, y ahí seguimos, el día a día, la rutina, las urgencias, los cuidados con mimo, el respeto, eso nunca nos falla, y cuando flaqueamos siempre hay personas buenas que nos respaldáis y estáis siempre.
Nos apena la cantidad de trabajo invisible que desarrollamos, no damos para poder contar todo lo que hacemos, somos transparentes, nuestro trabajo está ahí y es comprobable, pero no llegamos a explicar en tiempo real lo que hacemos, por ello este texto para lo que se nos queda atrás y a veces no decimos.
Hay muchos peques rescatados que no están difundidos para adopción porque la experiencia nos ha enseñado que primero hay que curar sus heridas, las físicas son evidentes, pero las del alma son más difíciles, no podemos difundir para adopción a un peque que no acepta la correa, o que no sale de la caseta porque está aterrado… les damos tiempo y respeto, y cruzamos los dedos para que no se convierta en «SANTUARIO», este trabajo no es de días ni de semanas, y desde ahí el trabajo realizado no se ve. Lo hacemos por protegerlos, por darles el lugar y el tiempo que se merecen.
Otros casos que se «retrasan» en su difusión es porque por ejemplo tienen microchip, y siempre hacemos todo lo posible por localizar a la persona propietaria, en coordinación con las autoridades competentes, y este proceso en muchos casos es lento, la gente no tiene actualizados sus datos en el chip, o son perros que «se han regalado» y el propietario es otro, o el chip ni siquiera está dado de alta… la legislación es clara, pero ya sabemos que no se cumple.
Las largas horas e incluso días de rescate de perros es un trabajo que tampoco se ve, los madrugones o las noches de espera no tienen precio, solo se recompensa cuando el peque ya está a salvo… dedicación absoluta donde las emociones están a flor de piel y es de lo más difícil de explicar.
Invisible también es el propio mantenimiento del refugio, arreglo de las instalaciones, el cuidado de las áreas recreativas (poda, tratamiento procesionaria, desbroce…). O el trabajo que llamamos «administrativo»: atender toooodas las solicitudes que llegan, a veces son una recompensa, gente que quiere ayudar con aportaciones económicas, o amadrinamientos a los que se atienden dando novedades periódicas de cómo estas sus amadrinados, o atender solicitudes de voluntariado explicando lo mejor que podemos el gran compromiso que supone cuidar y ayudar a vidas que importan…. Pero la mayoría de las veces es intentar gestionar desgracias, avisos imposibles de atender, explicaciones que no creemos vacías pero que no se entienden, cuando hay un caso de un animal abandonado somos conscientes de cada sufrimiento, pero insistimos explicando que la competencia es de los AYUNTAMIENTOS, la ley es clara en esto, pero la bronca, los insultos y las frustraciones nos las llevamos las entidades que aportamos nuestro granito de arena en una sociedad que aún esta avanzando y no integra del todo lo que significa el bienestar animal, y las autoridades están en el camino de desarrollar sus protocolos y actuaciones en el mejor de los casos, porque nuestra experiencia nos dice que la mayoría «pasan» por decirlo con palabras amables.
Podemos contar más trabajo invisible, pero se convertiría en un libro de demasiadas páginas: trabajo burocrático de las cartillas sanitarias, trabajo de coordinación y asesoramiento en adopciones, seguimiento de todos nuestros adoptados, coordinaciones con entidades amigas, incidencia política para seguir mejorando las cosas, campañas de sensibilización, cuidados personales entre las gentes que conformamos parte de esto, desvelos por las necesidades económicas buscando maneras de conseguir más fondos (stands, eventos solidarios, rifas…)… este texto es solo una pequeña muestra de lo que hacemos y seguiremos haciendo, ojalá encontráramos la forma de darlo a conocer y difundirlo mejor.
En Cuencanimal estamos personas que dedicamos nuestro tiempo, energía, emociones, recursos personales a que mejoren las vidas de seres maravillosos que merecen todo, el precio personal es alto, pero la recompensa no tiene fin, aportar nuestra ilusión y esfuerzo es algo que hacemos de corazón, y ello es por convicción de que un mundo mejor es posible, gracias a todas las personas que siempre estáis ahí… deseamos un buen año 2026, lleno de trabajo y sueños… merece la pena.